De Interés

Vivir en clave «Re» (Parte III)

  Como señalamos anteriormente, la reconstrucción es una reinvención más profunda y para una organización montarse en una ola de semejante envergadura, lo más seguro que deba transitar por caminos sinuosos y tortuosos, pero superados los obstáculos y con un plan estratégico coherente, indudablemente logrará tan anhelado cambio, para el beneficio de todos sus componentes o, simplemente este hecho mal llevado, se transforme en una agonía prolongada de su final.

    Los ejemplos abundan en el mundo empresarial, donde muchos gigantes a nivel mundial, líderes únicos de mercado, campeones en ventas, innovadores convencidos, tal vez una mala decisión o una serie de desafortunados eventos los llevaron a perderlo todo.

    Un cambio en la estructura empresarial, es un hecho serio, es una actividad de máxima prioridad que requiere de una concentración extrema, pero también es necesario el monitoreo constante de los procesos y tal vez lo más importante es corregir los desvíos, revisar el rumbo, en algún momento hay que cambiar de ruta, tomar algún atajo, subir para volver a bajar, bajar a la sima para subir a la cima.

    Pero lo más importante a destacar, es que esto es un trabajo en equipo, todos cuentan, todos tienen que estar involucrados, todos deben estar comprometidos y todos deben ser sensibles y sentirse parte de la organización, deben apropiarse de ella y deben remar en la misma dirección, sobre todo ayudar al rezagado, tenderle la mano para que nadie se quede atrás.

     Hay organizaciones, que se consideran como tal y no son más que simples grupos (como uno de paseo o de lectura), se juntan para hacer alguna actividad que sea del interés particular de sus miembros y una vez finalizada, no hay más compromiso, hasta una próxima oportunidad. Este tipo de engendro empresarial, está sentenciado a un fracaso inminente.

    Para llevar un proceso de reconstrucción, es perentorio reconocer por parte de la organización, que tiene problemas y que es inminente la necesidad de cambiar, es como realizar un acto de revisión y reflexión profunda. Tal vez una manera sencilla de examinar los procesos organizacionales, es que si se encuentran más puntos débiles que fortalezas, esta es una señal de alarma que debe ser atendida con toda la rapidez y seriedad del caso.

     Para esa revisión, la organización debe comenzar respondiendo de manera sincera una serie de cuestionamientos, que van desde: ¿cómo llegamos a esta situación?, ¿puedo revertir este escenario sin ayuda externa?, ¿qué líneas estratégicas se deben implantar?, ¿cuáles son los recursos con los que cuento?, ¿qué prioridades debería establecer?, entre otras preguntas.

    Ahora bien, en épocas de interconectividad, inmediatez y prevalencia de la incertidumbre, el hecho de planificar y pensar no puede llevarle a la organización más tiempo del que sea necesario, pasar del pensamiento a la acción, debe ser un hecho convenientemente rápido (casi un reflejo).

        Afortunadamente, el COVID-19 no es para siempre, pero las correcciones que hagamos ahora para adaptarnos a los nuevos tiempos, pueden ser el inicio de una organización robusta, fuerte y que esté consciente de que los cambios están allí y depende de cómo los afrontemos, garantizaremos entonces nuestra supervivencia o no.

       No bajemos la guardia, la resolución de este flagelo que nos afecta a todos no está resuelto, ahora más que nunca por favor manténganse seguros y a buen resguardo.

David Pereira @davidpereira65

  • Consultor externo en las áreas de televisión, proyectos, gerencia estratégica, formación y comunicaciones.
Etiquetas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Publicaciones relacionadas

Mira también

Cerrar
Botón volver arriba
Cerrar